La tecnología de vanguardia junto con el profundo conocimiento de las técnicas de vinificación tradicionales nos deja en un lugar privilegiado para producir vinos de élite. Nuestra bodega cuenta con tanques de acero inoxidable y toneles de roble con control de temperatura, piletas de hormigón y barricas de roble francés y americano: todo el equipamiento que permite una perfecta, maceración, fermentación y el cuidadoso añejamiento de nuestros vinos para asegurar la máxima expresión del perfil aromático de cada ejemplar. 

En los blancos se persigue la perfecta armonía entre azúcar y acidez que da como resultado vinos frescos, equilibrados con delicados aromas. Los tintos se maceran cuidadosamente para extraer todas las cualidades de las uvas y la crianza les aporta complejidad y potencial de guarda. Nuestra infraestructura de última generación nos permite sacar provecho de las cualidades excepcionales del terroir patagónico y acentuar la personalidad y el estilo de cada vino.

Gracias a la cercanía del valle con la capital provincial y sus bellezas naturales, desarrollamos el enoturismo como actividad complementaria a la producción de vinos, dando aún más vitalidad a esta región. Bodega Del Fin del Mundo diseñó un circuito completo que se complementa con el turismo paleontológico, paisajístico y cultural de la zona. Durante las distintas épocas del año la bodega propone diferentes actividades para que los visitantes conozcan y participen de los trabajos que se realizan en la bodega a lo largo del año.

Visitas Guiadas
La bodega ofrece visitas guiadas donde se recorren los diferentes ámbitos, como el playón de vendimia, la sala de barricas, las pasarelas elevadas con vistas a los viñedos, y donde se explica paso a paso el proceso de elaboración de los vinos.

Cosecha Propia
En plena época de vendimia los visitantes pueden participar de este evento esencial para la elaboración del vino. Tras recorrer los viñedos y recibir una informativa charla sobre las características del terruño y de la técnica de la cosecha, los visitantes podrán recoger sus propios racimos, que luego formarán parte de nuestros vinos. La experiencia finaliza con un recorrido guiado por las modernas instalaciones y una degustación de los mejores vinos de la Patagonia.