En Colonia Caroya, la entrada al norte cordobés, la tradicional bodega La Caroyense es un faro para la producción vitivinícola y producen cerca de 650.000 botellas al año.

Por @alitobesana

La frontera vitivinícola se expande en nuestro país y aparecen jugadores históricos.

En Córdoba, por ejemplo, la bodega La Caroyense es un claro ejemplo de trabajo y arraigo.

Con sus 91 años a cuestas, la tradición italiana ha hecho que se convierta en emblemática en el norte de Córdoba.

Todo comenzó con la llegada de inmigrantes italianos en 1887.

En pequeñas parcelas, y gracias al buen caudal del Canal San Carlos, utilizaban el agua para regar lotes de 25 hectáreas.

Luego de varios años, cerca de 1930 se reúnen productores viñateros para fortalecer su actividad y dos años más tarde se funda la cooperativa que comienza a trabajar en 1935. Cómo la ruta de los vinos pampeanos, Córdoba crece también con la producción y nuevas fronteras.

Históricamente era una zona donde había cerca de 1300 hectáreas plantadas, hoy no supera las 90.

En el año 2002 con la crisis económica del país la cooperativa se funde y se asociaron cuatro productores que compraron las instalaciones de la bodega. 

Hoy la bodega se provee de 460.000 kilos de uva, junto a 100.000 kilos de uva Entre Ríos, y 110.000 kilos de La Rioja. 

Aproximadamente 500.000 litros producen anualmente. 

 Juan Carlos Tay, propietario de la bodega señaló que “Córdoba hace una patriada de tener viñedos, pero las características generales hacen que sean vinos muy buenos”. 

Juan Carlos Tay, propietario de la bodega La Caroyense

Años anteriores, Tay explicó que “hemos exportado, pero no estos años. Exportamos a Perú, ellos toman por la altura vinos muy dulces. También hemos apostado a Taiwán. Hoy es todo al mercado interno lo que produce La Caroyense”. 

Variedades con las que se trabaja en la bodega

Santiago Lauret, enólogo de la bodega señaló que “las variedades que trabajamos son Malvasía, Sauvignon Blanc, Chardonnay y Pinot Noir”. 

A la hora de definir el terroir, Lauret explicó que “Córdoba tiene una diversidad muy amplia de terruños. En Colonia Caroya estamos en la llanura a 540 msnm”. 

Santiago Lauret, enólogo de bodega La Caroyense

Y continuó: “Los vinos nuestros son vinos suaves, con graduación alcohólica moderada. Un paladar de gama media y de estructuras medias. Debido fundamentalmente a la carga tánica que es mucho menor”. 

Actualmente, en toda la provincia hay 270 hectáreas con plantaciones y están en los cuatro valles de la provincia, la actividad vitivinícola. 

En este sentido, Lauret añadió que “en Traslasierra se está viendo un crecimiento importante de bodegas y viñedos, muchas inversiones en ese sitio para desarrollar la producción de vino”. Desde el gobierno de la provincia de Córdoba ya ha venido realizando jornadas virtuales para potenciar la producción.

Producción

Hoy la bodega produce alrededor de 650.000 botellas al año. El cual su destino es todo al mercado interno. 

En este sentido, Lauret explicó que “nosotros somos una bodega chica con una gama grande de productos y subproductos. Tenemos varios productos e incluido la grappa y espumante con método Champenoise”. 

Respecto a estos dos productos, Lauret indicó que “la grappa es un producto que tiene mucha tradición dentro de la colectividad italiana y su comercialización es invernal. El consumo se ha reducido mucho. Mientras que el espumante cuenta con certificación de Identificacion Geografica (IG) Colonia Caroya, el cual es un símbolo de calidad”, finalizó.

Sus vinos

Centro Cultural

Juan Carlos Tay comentó que la bodega también tiene un espacio para acercar a la comunidad. “El Centro Cultural es un espacio que busca promover, difundir y fomentar el desarrollo de distintas expresiones artísticas con el objetivo principal de despertar el interés por las artes. Conformamos un equipo convencido de la importancia que reviste promover la educación a través del arte”. Y continuó: “Desde el Centro invitamos a disfrutar de las expresiones artísticas a diferentes públicos a través de visitas guiadas, talleres, conversaciones con artistas, elaboración de proyectos específicos con otras instituciones, entre otras actividades. El principal objetivo de este accionar consiste en facilitar el diálogo con la comunidad y abrir el espacio para la participación”.

En esta línea, Tay explicó que “nos interesa contribuir al conocimiento de las producciones culturales y de la historia de nuestra ciudad, fomentando el reconocimiento de la diversidad cultural y artística de esta región y compartir la responsabilidad de este esfuerzo con la comunidad promoviendo el intercambio artístico entre instituciones y apoyando programas innovadores centrados en las artes visuales y en la cultura en general”.

La infraestructura que cuenta el centro cultural está compuesto por cuatro salas, con un total, de 274 metros cuadrados y se lleva a cabo una programación de cuatro muestras temporales anuales de artistas de reconocida trayectoria y artistas emergentes. Asimismo, desarrollan actividades destinadas a la promoción y difusión de otras expresiones artísticas en el área de la literatura, la música y el teatro.

“Estas actividades nos permiten ofrecer a la comunidad una programación que se desarrolla a lo largo de todo el año y lo que es no menos importante, con entrada libre y gratuita. El Centro Cultural cuenta además con visitas guiadas y permanece abierto todo el año”, finalizó Tay.