Será a través de un proyecto de ley de política pública que otorgará mayor estabilidad y sostenibilidad al sector. Fue presentado esta semana en la Legislatura.

El gobernador Rodolfo Suárez anunció el envío del proyecto de Ley para la creación de un Banco de Vinos a la Legislatura mendocina, un instrumento de política pública que permitirá mayor estabilidad, sostenibilidad y previsibilidad a la industria vitivinícola y a toda su cadena de valor.

Los primeros detalles del proyecto se fueron conociendo a principios de este año. Luego, fue el propio ministro de Economía y Energía, Enrique Vaquié, quien se reunió con su par sanjuanino Andrés Díaz Cano, para avanzar en la incorporación de la provincia vecina en la estabilización de stock en temporadas de baja cosecha. Fue tras lograr la firma del acuerdo por el porcentaje de diversificación.

La iniciativa pasó a ser un hecho cuando el propio Suárez lo anunciara el pasado 1º de Mayo en su discurso para la apertura de las sesiones ordinarias legislativas. En ese marco, la máxima autoridad mendocina resaltaba: “Buscaremos estabilizar los stocks, será una herramienta financiera que termine con las recurrentes crisis vitivinícolas que llevan a nuestra industria a sufrir problemas, no sólo por la macroeconomía, sino por la estructura propia de la cadena”.

Finalmente, esta semana, en el marco del lanzamiento del programa “Mendoza Activa”, realizado por el propio mandatario provincial, junto a su vicegobernador Mario Abed, Enrique Vaquié y Mariana Juri, ministra de Turismo y Cultura, se remitió el escrito a la casa de las leyes para su evaluación.

“El proyecto, tiene por objetivo implementar un sistema de estabilización que permita la acumulación de vino que esté por sobre el stock técnico en los años de buena producción. Este vino podrá ser utilizado en las temporadas de baja cosecha. Además, la iniciativa prevé fijar una tasa de interés por autobloqueo atado al precio; es decir, cae si el valor aumenta”, comentó Moralejo.

“Contar un stock técnico de entre 4 y 5 meses de despacho, funcionará tanto para el productor como para la industria. Todo aquello que esté por sobre esa cantidad de meses de despacho, servirá para inyectar vino cuando falte y sacar cuando sobre. Hasta ahora nunca se ha puesto en práctica, todo lo demás ha fracasado”, añadió el funcionario.

Por último, Moralejo comentó que si la provincia no contara con un stock vínico para atender los propios compromisos ya firmados, eso le significaría salir a importar vinos para atender el mercado interno y exportar el producto propio. De esta manera se aplasta el precio del productor primario. “Hay sectores que entienden que es una muy buena opción para eliminar esas asimetrías”, cerró.

Fuente: MendoVOZ