En la localidad de Trevelin, Chubut, Sergio Rodriguez de la bodega Nant y Fall logra de la mano de la tecnología la producción de las variedades Riesling, Gewurztraminer, Sauvignon Blanc y su insignia, el Pinot Noir.

Por Alejandro Besana | @alitobesana

Los caminos, rutas y distancias de la Patagonia Argentina tienen miles de historias para contar y una de ellas es la de Sergio Rodriguez, en la provincia de Chubut, y más precisamente en la localidad de Trevelin, donde en su chacra de cuatro hectáreas tiene las Viñas de Nant y Fall, un proyecto enoturístico ubicado sobre la Ruta 259 y camino a Chile.

Nant y Fall es un oasis en el camino. Una bodega, un camping, un restaurante y un viñedo con cuatro variedades que producen vinos de la más alta calidad, y también, es el segundo viñedo más austral del mundo.

Recientemente han logrado el sello de IG (Identificación Geográfica) y eso les da un sello distintivo como productores vitivinícolas.

En el establecimiento siembran las variedades de Riesling, Gewurztraminer, Sauvignon Blanc y la cepa insignia de ellos, el Pinot Noir.

El Pinot Noir, la cepa insignia de Nant y Fall.

“Desde lo comercial hay que buscar sorprender, y lo diferente, salir de los esquemas tradicionales. Por eso estamos con variedades que dan muy buen resultado. En el país hay plantadas 11 hectáreas de Riesling, nosotros tenemos una. Tiene una amplia aceptación”, subrayó Sergio Rodriguez, propietario del establecimiento.

Sergio Rodriguez, propietario del establecimiento Viñas del Nant y Fall.

La bodega Nant y Fall ya ha obtenido premios y destacados elogios como de Tim Atkin y eso también entra en los pergaminos.

El terroir de Trevelin

Sergio Rodriguez se detiene a pensar cómo describir el terroir que define a su viñedo y sin vueltas dice: “Es una pasión. Es extremo y apasionado. Tenes que ser un apasionado, y estar enamorado de la región”. Y continuó: “Vivir en la Patagonia, es remar en el dulce de leche. Lo malo es extremo, pero lo lindo también. Llevar adelante un viñedo en este terroir, si no tenes pasión, no lo haces. Esa pasión te extrae de la racionalidad”. 

El terroir de Trevelin, la bodega Nant y Fall se encuentra a solo 500 metros del arroyo que lleva el mismo nombre.

A la hora de definir la calidad de los suelos, aclara que son muy variados, en el mismo cuadro tenes cuatro tipos de suelo diferentes. Entonces te da la posibilidad de tener en un cuadro de media hectárea con una cosecha diferente. 

“La revolución que logra la temperatura en el racimo de uvas, es único”, explicó Rodriguez. 

Para llevar a cabo adelante un viñedo en esta región es indispensable la tecnología. Por eso, el establecimiento que se encuentra a 500 metros del arroyo Nant y Fall, considera indispensable el uso eficiente de los recursos.

“Sin el agua del arroyo no se podrían regar las plantas, además tenemos un sistema de control de heladas. Las vides son del arroyo. Nosotros solamente somos intermediarios del agua y las plantas”, señaló Rodriguez. 

Por eso, dentro del viñedo utilizan un sistema de riego por goteo, autocompensado. De esta manera, se optimiza mucho el uso del agua y eficientiza el mismo.

“En todo el ciclo de maduración de la planta, hasta que da el fruto de la vid, tenemos por lo menos 30 heladas. Cuando la temperatura llega a 1 grado, el sistema empieza a regar y congela a la superficie de la planta y la ´acoraza´, de esta manera para que no sufra el impacto”, remarcó.

Es un acorazamiento, la planta “se abriga” con una capa de hielo. 

“Ese enfriamiento que generamos en la planta, produce en ello una alteración en su fisiología vegetal, aroma, sabor, y color se exteriorizan”, indicó Rodriguez. 

En Nant y Fall hay una hectárea sembrada con la cepa Riesling, de origen alemán y solo hay 11 hectáreas en nuestro país.

Producción, proyectos y agroturismo

La primera cosecha comercial fue en el año 2016. Comenzaron en el 2016 con 350 botellas. Al año siguiente alcanzaron las 2500, en 2018 fueron 7500 y el año pasado las 12.000 botellas.

Sin embargo, en 2020 bajaron a 9.500, debido a que bajaron la carga de las uvas en los racimos, en pos de ganar calidad. 

Gewurztraminer, otra cepa europea que se adapta muy bien al terroir de Trevelin.

Asimismo, Sergio Rodriguez explicó que tiene en mente comenzar a producir en la meseta del Chubut. “Es otro terroir, algo distinto. Esta el proyecto de adquirir una o dos hectáreas”.

El establecimiento cuenta con la posibilidad de acampar. Tiene siete dársenas para motorhome.

“Recibimos muchos turistas europeos y norteamericanos y se quedan en nuestro complejo, están en contacto directo con la naturaleza, tenemos un local de productos gourmet de la región y un restaurante con comidas típicas”, resaltó Rodriguez.

“Apuntamos a seguir creciendo y siempre de brazos abiertos al visitante, nos gusta mostrar lo que hacemos y cómo lo producimos”, finalizó.