En un mercado donde el consumo está en alza y se avizoran buenos negocios para la exportación, las bodegas familiares apuntan a productos de calidad y varietales con amplia aceptación al paladar.

Por Alejandro Besana | @alitobesana

En el sur de la provincia de Mendoza, las fincas productivas y bodegas familiares son un fiel reflejo del crecimiento de un sector que aún con la incertidumbre global que genera la actual pandemia, no deja de adaptarse y proyectar a futuro.

Tal es el caso de la bodega Cabrito Negro, sinónimo de pasión, ganas y desarrollo. La finca está ubicada en el sur de la provincia, en San Rafael, justo en el límite entre el oasis productivo y el desierto.

Fabio Zamora, enólogo y propietario de la bodega cuenta los detalles que lo han llevado a seguir con el proyecto familiar.

“Soy la tercera generación que produce, primero vino mi abuelo de España y luego lo continuó mi padre y ahora lo sigo yo junto a él”, señaló Fabio. 

El establecimiento cuenta con 50 hectáreas de viñedos y entre las variedades que tienen plantadas se destacan el Malbec, Cabernet Sauvignon, Bonarda, Syrah, y también hay lugar para las criollas.

Cabrito Negro es Cabernet Sauvignon y en este punto, Zamora explicó que “San Rafael, puede ser la cuna del Cabernet Sauvignon”. 

“En esta zona, las características del Cabernet Sauvignon no están tan volcado a las pirazinas, sino que se apunta a la fruta madura, siempre con algún aporte de pirazinas, pero no tan excesivo”, explicó Zamora. 

Fabio Zamora, enólogo de Cabrito Negro, una bodega familiar que apuesta a seguir creciendo.

El crecimiento a mediano plazo sin perder la esencia familiar

“La idea que tenemos nosotros es mantenernos como una bodega familiar, los viñedos los manejamos nosotros y lo mismo en la bodega. Siempre trabajando en la familia”, explicó Zamora que la esencia no se debe perder para que el producto siga teniendo ese valor agregado especial.

Producción

La bodega produce entre 5.000 y 6.000 botellas por año y en la finca se trabaja de manera tradicional, y un sistema de riego por manto. 

A la hora de comentar los proyectos, Zamora resaltó que “el año pasado trabajamos fundamentalmente con Cabernet Sauvignon, y este año incorporamos el Malbec y Criollas”. 

En el establecimiento solamente usan las uvas de su finca, es un single vineyard.

Zamora recorriendo la finca

El terroir de San Rafael

Sobre el terroir de San Rafael, Zamora comentó que “actualmente estoy trabajando en un proyecto para determinar el terroir de San Rafael, solo en la variedad Malbec”.

Y continuó: “La zona donde está la finca, en cuanto al suelo, es calcáreo, mientras que en cuanto a clima es bastante fresco. no hay tanta amplitud térmica, y los inviernos son duros; y los vinos son de calidad. El mercado los acepta y el Cabernet Sauvignon de San Rafael, las características que da son muy buenas”. 

Proyecciones postpandemia

La incógnita ahora pasa por saber cómo se moverá el mercado postpandemia y en este punto, Zamora indicó que “estaba preocupado antes de la pandemia, porque nos tuvimos que replantear muchas cosas; pero me sorprendió y se movió bastante bien el mercado interno. Ojalá se siga consumiendo, como hasta ahora y estamos llegando a Buenos Aires, Córdoba, grandes centros urbanos de consumo y el consumo de vino viene creciendo, y eso es importante”. 

En relación a la posibilidad de exportar, Zamora fue claro y aseveró que “lo va a decidir el tiempo, pero es un objetivo a mediano plazo. no lo veo algo muy lejano. Se va a dar la forma. Tenemos el objetivo de seguir creciendo y agrandándonos. Hoy por hoy, trabajamos con tres tanques de acero inoxidable, uno con capacidad de 3.000 litros y dos de 1.000, pero de acá a fin de año incorporaremos otro de 3.000”, finalizó.