En Francia, las licorerías forman parte de los comercios que pueden seguir abiertos en plena epidemia de coronavirus.

El primer ministro francés, Edouard Philippe, anunció el sábado pasado “el cierre a partir de la medianoche de hoy de todos los lugares abiertos al público que no sean esenciales para la vida del país. Estos incluyen restaurantes, cafés, cines, discotecas […]. También incluye todas las tiendas, excepto las tiendas de artículos de primera necesidad”.

Con este decreto, no estaba claro para los vendedores de vinos si podían seguir abiertos o no, explica el diario Libération. La Dirección General de Salud aseguraba por su parte que este tipo de tiendas debían cerrar.

Sin embargo, el sindicato de los comerciantes profesionales de vino tenía una interpretación completamente diferente del decreto, al indicar en un comunicado de prensa que “las licorerías son negocios de alimentos y como tales son esenciales”.

“A la espera de textos oficiales que especifiquen las condiciones de aplicación de esta medida, pedimos de momento a cada comerciante de vino que juzgue según su responsabilidad cívica y que abra su tienda según su propio contexto”, proseguía, dejando a cada vendedor la decisión de abrir o no, a la espera de que se elimine la incertidumbre.

Un segundo decreto, del 15 de marzo, colocó finalmente la venta de bebidas en la lista de tiendas que pueden permanecer abiertas. Aun en tiempos de coronavirus, Francia no está preparada para prescindir de vino.

Fuente: http://www.rfi.fr/