El próximo sábado se realizará la fiesta grande de presentación de las etiquetas, y así, se cumplirá con este nuevo desafío de Ariel Cortez, de contar la experiencia de plasmar la nueva identidad de Las Piruetas.

De esta manera, una vez más, las creaciones de Cortez lo llevan a otros países. Recordemos que en el verano estuvo participando de un evento en Punta del Este, donde le pidieron que pintara en vivo en el vip de un importante desfile de modas en un lujoso hotel.

El plástico contó que su trabajo gustó tanto que ya está invitado el próximo año, pero para que su trabajo en vivo se integre al espectáculo del desfile, y no desde el vip.

En el camino que Ariel Cortez recorre pintando, enseñando, aprendiendo, proyectando, soñando y cumpliendo sueños, con sus pinceles y sus creaciones, siempre hay un lugar para la reflexión y la necesidad de entender su universo. Él le llama Universo Cortez a todo ese bagaje de proyectos que fue uniendo y concretando.

La pregunta fue cómo se logra desde Jujuy, el ubicarse en un lugar donde pueda ser visto y reconocido, para luego ser convocado desde espacios tan diferentes y lejanos. “Los artistas, en algún momento llegamos a un lenguaje que nos caracteriza. A nosotros nos diferencian las búsquedas. Una vez a Víctor Montoya (maestro de la plástica radicado en Yala y de gran trascendencia también a nivel internacional) le pregunté cómo había que pintar bien y llegar a la pintura”, cuenta Ariel, “y él me contestó que la pintura llega como las canas, de viejo”, dice, “y es así”, concluyó.

“Una pintura está muy bien para salir cuando tiene muchas horas de vuelo. Esto que estamos hablando de lo viejo es la cantidad de horas que uno le da. Cuando uno está dialogando con la pintura, intentando que la obra empiece a hablar, uno tiene que estar solo. Esa soledad de la obra como lenguaje universal se da cuando tenés muchísimo tiempo. A veces yo entraba a las 9 de la noche y salía a las 9 de la mañana del taller pintando. Ahora entendí que no hay que pintar tanto, sino interpretar el mundo como la pintura”, comparte.

Y entonces aporta lo que a esta altura de su carrera entiende como una “lista de lo que se debe hacer”, y lo primero que remarca es “estar atento de lo que sucede”, y continuó de acuerdo a su propia experiencia con “escuchar a los artistas jujeños maestros, participar de muestras y mirar mucho a la gente común, hasta que encontrás tu lugar. La obra necesita en algunos momentos, más oxígeno, más contemplación que acción, entusiasmo juvenil pero con la sabiduría adquirida”, recomienda.

Dice además sobre su proyección internacional, que tiene que ver con un trabajo silencioso, en los últimos tiempos sobre todo a través de las redes. “Yo entendí que todo llega a su tiempo y se planifica. Siempre dije que mi cuadro tenía que ser el mejor del mundo y después me di cuenta que no hay un cuadro mejor del mundo. Y empecé a estudiar a los grandes maestros del mundo. Me di cuenta que tenía que hacer vinculaciones, esperar el momento, contratar profesionales de la comunicación y de la imagen”, comenta.

“Soy un artista que dice a través de la pintura, pero estamos en un mundo donde las empresas son las que hacen el éxito, la trascendencia, hice seminarios de mercado y economía cultural”, aclara. Confiesa que alguna vez soñó y se propuso que su recorrido por el mundo sea París, Punta del este, Playa del Carmen, Cartagena, Buenos Aires, pero vivir en Jujuy y tener un departamentito en Tilcara. Y todo de a poco se va cumpliendo.

Fuente: El Tribuno