En el norte cordobés, la bodega Di Candi gracias a la reconversión tecnológica y la investigación pudo desarrollar y comercializar sus vinos generando valor agregado en origen. 

Por @alitobesana

El norte cordobés cuenta con una gran tradición en la producción vitivinícola, tal es así que se han realizado jornadas virtuales para potenciar la producción.

Fue en 2005 cuando Gerardo Panontini, sucesor en la cuarta generación de esta herencia vitivinícola, decidió retomar el legado y dedicarse por completo a esta actividad, y junto a su familia han apostado nuevamente a la producción y comercialización.

Hoy, en la localidad de Colonia Caroya, la bodega Di Candi, es un establecimiento de referencia por su producción artesanal y con la misma pasión de siempre.

Comenzaron en 1935 con la fundación de la pequeña bodega, y funcionó abierta al público hasta 1960.

Desde el año 2005, Gerardo se volvió a dedicar al viñedo y comenzó la reconversión.

El establecimiento Di Candi está abierto al público

En la zona, el clima es húmedo, por este motivo, comenzó a realizar ensayos junto al INTA y experimentar con cepas nuevas.

En este sentido, en el año 2005 Panontini empezó a probar con Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Tannat y Frambua, esta última muy aromática y en un 90% es tinta, típica de la región. 

A su vez, Panontini resaltó que “el Merlot es uno de los que más se adapta. Nuestra bodega ha ganado premios con esta variedad y es de amplia aceptación en los consumidores”. 

Producción

El establecimiento cuenta con dos hectáreas de viñedos. Al ser una bodega artesanal, producen alrededor de 12.000 litros de vino por año, esto sería aproximadamente 15.000 botellas. 

Se comercializa con la marca Di Candi

A la hora de comentar cómo es el proceso, Panontini aclaró que “compramos algo de uva en Catamarca, y hacemos una cosecha tardía, un vino dulce”.

“Soy un vitivinicultor y hacedor de vinos”, así se define Panontini. 

Además, el productor señaló que “actualmente y aún contamos con el asesoramiento técnico del INTA, también de la Facultad de Ingenieros Agrónomos de Córdoba, y tenemos 3 enologos que son amigos y ayudan con la vinificación”, explicó. 

A la hora de contar sobre los vinos, Panontini explicó que “por ahora hacemos varietales, y hacemos algo chico, una muy pequeña producción para vinos de guarda, pero la mayoría son jóvenes. Son vinos artesanales, pero con tecnología, y mucho valor agregado”. 

Es para resaltar que toda la producción va al mercado interno. El 80% sale en turismo que visita a la bodega. 

Tecnología y terroir

“Tenemos un sistema de riego, el Canal San Carlos y Huergo. Son los dos canales que actualmente continúan y seguimos regando con eso, mediante el sistema de riego por surco”, explicó el productor. 

Acerca del terruño, Panontini indicó que “es muy rico en nutrientes que hace la característica de los vinos de Córdoba, son vinos suaves, aromáticos”.

Y continuó: “Tenemos un clima que, a pesar de ser húmedo, nosotros cuidamos el viñedo más allá de las lluvias. Siempre cuidamos a la uva al máximo. Tenemos malla antigranizo para que se airee mejor. Apuntar a la calidad máxima”, finalizó.