Mendoza, la cuna del vino argentino, y la cepa Bonarda, la ideal para el este mendocino. Allí, en la localidad de San Martín, una familia de larga tradición vitivinícola como los Morcos, producen lo que mejor saben hacer, vino.

Por Alejandro Besana | @alitobesana

En el este de Mendoza, se destaca la cepa Bonarda, la segunda más plantada en el país detrás del Malbec.

Con 18.000 hectáreas en todo el país, pero sin duda ahí es donde mejor se desarrolla, su terroir ideal.

Es una cepa de ciclo largo, que brota temprano, y da muy buenos resultados.

El establecimiento de Sharbel Morcos y la región en promedio se encuentran a 770 msnm.

“La Bonarda es versátil y tiene un buen color, en esta zona es ideal”, señaló Sharbel Morcos.

Sharbel Morcos en su viñedo.

En 112 hectáreas, por supuesto que además de Bonarda, tienen Malbec, Chardonnay y Sauvignon Blanc.

Cómo todo emprendimiento familiar, la pasión se transmite de generación en generación y hoy el enólogo de la bodega no es más ni menos que su hijo, Matías Morcos.

“Nuestros vinos buscan transmitir los valores de la tradición, de la familia, el esfuerzo. la solidaridad y así nos apasionamos y trabajamos”.

Matías fue quien comenzó a trabajar con el desarrollo de la marca y experimentar y con solo 24 años, sabe que hay que apuntar a todos los segmentos del mercado.

“Nuestro principal valor es la familia, y hoy estamos orgullosos de poder decir que Matías Morcos dirige los proyectos, y en esa línea, él está todo el tiempo innovando, se busca y trabaja mucho, como una nueva generación, el objetivo es ir siempre viendo cómo se va configurando la demanda”. 

Proyectos

Sharbel contó que “Matías desarrolló el Guanaco West, el vino del desierto. Y lo hacemos con la idea de que sea un vino joven, liviano, para adolescente y millennial”.

Matías, el enólogo de la bodega y Sharbel Morcos.

Lo que está claro fue el éxito que se vendieron en seis meses 175.000 botellas en el país.  

Otro de los proyectos es Red Dog, el cual está pensado para la exportación y el mercado chino.

También se están embarcando en la realización de Don Argentino, un trivarietal de Garnacha, Syrah y Mouvedre.

“Somos viñateros por excelencia”, se definió Morcos. Y continuó: “Las criollas dan el mejor rendimiento, acá tenemos un rinde promedio de 220 qq/ha”.

Líneas de producción

Familia Morcos vende alrededor de 40.000 botellas. 

El blend Familia Morcos tiene un 50% Malbec – 35% Merlot – 15% Cabernet Sauvignon.

El Guanaco West, es un blend de Bonarda.

Además, tienen Gran Reserva; Reserva; y producen las cepas de Cabernet Franc; Malbec Reserva; Bonarda; Malbec Rosé; Chardonnay; Torrontés y Sauvignon Blanc, todos bajo la marca de Familia Morcos. 

El bonarda de Familia Morcos.

“De esta manera apuntamos a distintos segmentos del mercado”, explicó Sharbel Morcos, dueño del establecimiento.

Tecnología y Mercados de exportación

En las fincas donde producen no tienen acceso al agua de río, dependiendo las zonas, por eso han hecho perforaciones para abastecerse de agua y utilización riego por goteo, sobre todo en las cepas nuevas.

Por otra parte, para la fertilización combinan sulfato de amonio y úrea.

Brasil, EE.UU y China son los principales países donde exportan tanto el Guanaco West, como el Red Dog, respectivamente.

“Mientras que bajo la marca Familia Morcos lo vendemos en el mercado interno”, resaltó Sharbel Morcos. 

Malbec Rosé de Familia Morcos, una exitosa apuesta.

Apuestas a crecer

“Estamos con la idea de vender vino en lata. El problema de la lata es el insumo, que no sabes si se va a disparar y los precios, son variables que se mueven mucho, son vinos para compartir, para estar con amigos, son líneas jóvenes”, indicó Sharbel Morcos. 

Las barricas de Familia Morcos.

La post pandemia y el aumento de la demanda

En el caso de Morcos, justo el inicio de la pandemia, estaban en la cosecha. De esa manera se establecieron protocolos muy buenos. 

“Y en las bodegas se activaron protocolos muy fuertes. No se pueden hacer ahora las visitas guiadas. Toda la cadena ha entendido y actuado en consecuencia que estamos entre las actividades esenciales”, comentó Sharbel Morcos. 

Y continuó: “Además, venimos trabajando en un proyecto turístico de alto impacto para la región que es ‘El templo del Bonarda’. Es una sala de degustación para 180 personas sentadas. Es una cepa que aún tiene mucho para crecer y hacerse conocer en nuestro país”,finalizó.